2.7 Transversalización del enfoque de género en la gestión integrada de los recursos hídricos
Transversalizar la perspectiva de género es el proceso de valorar las implicaciones para las mujeres y para los hombres de cualquier acción que se planifique, trátese de legislación, políticas o programas en todas las áreas y a todos los niveles (de hogares, comunitario, institucional, nacional y global). Es una estrategia para conseguir que las preocupaciones y experiencias de las mujeres, al igual que las de los hombres, sean parte integrante de la elaboración, puesta en marcha, control y evaluación de las políticas y los programas en todas las esferas políticas, económicas y sociales, de manera que las mujeres y los hombres puedan beneficiarse de ellos igualmente y no se perpetúe la desigualdad. El objetivo final es conseguir la igualdad de los géneros, transformando la corriente principal (adaptado de ECOSOC, 1997).
Operativizar la transversalización del enfoque de género implica:
· Analizar los sistemas diferenciados por género de acceso a los recursos, empleo, usos del agua y distribución de los beneficios y productos.Los datos desagregados por sexo y la documentación del trabajo no remunerado son muy importantes.
· Incidir sobre las relaciones de género, y no solo sobre las mujeres.Si bien muchos análisis inciden sobre el tema de las mujeres (dado que son generalmente las mujeres quienes sufren desventajas y las opiniones de las mujeres las que tienden a pasarse por alto), el análisis de género examina las relaciones (diferencias, desigualdades, desequilibrios de poder, acceso diferenciado a los recursos,etc.) entre las mujeres y los hombres y la forma en que éstas son negociadas. La posición de la mujer no puede enfocarse de manera aislada, fuera del contexto de las relaciones más amplias entre las mujeres y los hombres.
· Entender que el género es un factor que influye en la forma en que las personas responden tanto a nivel individual como colectivo.Los hombres y las mujeres enfrentan obstáculos distintos y recurren a recursos distintos cuando intentan participar en una junta de regantes, confrontar a un funcionario local o asistir a una sesión de capacitación.
· Entender las dimensiones de género de las instituciones a todos los niveles de la sociedad (en el hogar, las organizaciones basadas en la comunidad, las asociaciones de regantes, los gobiernos locales, los servicios civiles nacionales, etc.).Dichas instituciones, formales e informales, cumplen un papel clave en la gestión de los recursos hídricos, y poseen dimensiones de género: ¿Quién toma qué decisiones? ¿La estructura facilita o inhibe la participación de la mujer? ¿Existe capacidad para reducir las desigualdades entre mujeres y hombres en las instituciones? ¿Cómo se negocian las necesidades y perspectivas diferentes al interior de las instituciones? ¿Las políticas institucionales se elaboran de una manera inclusiva y con sensibilidad de género?
· Confirmar o rechazar los supuestos en cada contexto en particular, idealmente utilizando metodologías participativas. Los supuestos relativos a un país o proyecto no pueden trasladarse a otra región o iniciativa. Más aún, las relaciones de poder, los arreglos laborales y la disponibilidad de recursos pueden variar a través del tiempo. Es necesario estudiar las especificidades de cada situación en particular.
