2.2 Introducción al Enfoque de Género
Transversalizar la perspectiva de género es el proceso de valorar las implicaciones para las mujeres y para los hombres de cualquier acción que se planifique, trátese de legislación, políticas o programas en todas las áreas y a todos los niveles. Es una estrategia para conseguir que las preocupaciones y experiencias de las mujeres, al igual que las de los hombres, sean parte integrante de la elaboración, puesta en marcha, control y evaluación de las políticas y los programas en todas las esferas políticas, económicas y sociales, de manera que las mujeres y los hombres puedan beneficiarse de ellos igualmente y no se perpetúe la desigualdad. El objetivo final es conseguir la igualdad de los géneros [transformando la corriente principal] (Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, ECOSOC, 1997, énfasis añadido).
En el área de gestión de los recursos hídricos, el uso de un enfoque sectorial no coordinado ha tenido como consecuencia la degradación del medio ambiente, producto de la sobreexplotación de los recursos hídricos; asignaciones inapropiadas de agua entre usos rivalizantes; una distribución inequitativa de los beneficios y las cargas; así como la operación y el mantenimiento inadecuados de la infraestructura. La inadecuada participación de tanto mujeres como hombres ha entorpecido los programas y proyectos dirigidos a la sostenibilidad de la gestión de los recursos hídricos. Los enfoques comunitarios de participación y gestión no han tenido éxito en abordar dichos temas, principalmente porque las comunidades con frecuencia son vistas como un conjunto de personas con un propósito común.
Sin embargo, la realidad revela que una comunidad no es un conjunto de personas iguales que viven en una región geográfica determinada. Una comunidad generalmente se compone de individuos y grupos que detentan diferentes niveles de poder, riqueza, influencia y capacidad para expresar sus necesidades, preocupaciones y derechos. Las comunidades están compuestas por grupos de interés rivalizantes. Ahí donde escasean los recursos, existe una competencia en pos de los suministros, y quienes se encuentran en el extremo inferior del espectro de poder – las mujeres y los hombres pobres – prescinden de ellos. La desigualdad en las relaciones de poder coloca a las mujeres en posición de desventaja. Aplicar el análisis de género ayuda a las organizaciones del sector de agua a distribuir mejor sus recursos, para poder atender las necesidades de diferentes mujeres y hombres y grupos marginados.
Los enfoques centrados en las personas no siempre garantizan que se tomen en cuenta las perspectivas de género. Por ello, una estrategia deliberada de transversalización del enfoque de género puede ser útil para asegurar que los problemas relacionados con la gestión, asignación y seguimiento de los recursos hídricos que afectan a mujeres y hombres, sean incorporados en el análisis y la planificación, ejecución y evaluación de los programas y proyectos. Y, lo que es más importante aún, la transversalización del enfoque de género puede ayudar a generar el cambio institucional y organizacional necesario para garantizar que la igualdad de género se convierta en un compromiso permanente.
